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Rusia 2018 | Belgica 5 Tunez 2

Bélgica exhibe pegada y talento contra Túnez

Hazard celebra el cuarto gol de Bélgica, con Lukaku en segundo término. MATTHIAS SCHRADER AP
Hazard celebra el cuarto gol de Bélgica, con Lukaku en segundo término.  AP

  • Hazard y Lukaku lideran la candidatura belga a su primer trono con una goleada a los africanos

Por Rusia 2018 no se atisba a un novato con tantas opciones al trono. Se trata de la Bélgica que gobierna el catalán Roberto Martínez, asesora Thierry Henry, capitanea Hazard, organiza De Bruyne y remata Lukaku. Una selección que tiene de todo, en el banquillo y en el campo. Solo se ha medido a Panamá y Túnez, pero, al revés que otros aspirantes que han tiritado ante rivales del camión escoba, los belgas han festejado dos goleadas. Frente a la Túnez que enredó a España en su amistoso previo al Mundial y que luego tuvo a Inglaterra a un dedo del chasco en su estreno mundialista, Bélgica mostró su gran poderío.
Bélgica
 
3-4-2-1
ROBERTO MARTÍNEZ
1
Courtois
2
Alderweireld
5
Vertonghen
20
Boyata
15
Meunier
6
Witsel
11
Carrasco
7
De Bruyne
14
Cambio
Mertens
10
2 golesCambio
Hazard
9
2 golesCambio
Lukaku
1
Farouk Ben Mustapha
4
Yassine Meriah
12
Ali Maâloul
2
Cambio
Ben Youssef
11
1 golesCambio
Dylan Bronn
17
Ellyes Skhiri
7
Saif-Eddine Khaoui
13
CambioTarjeta amarilla
Sassi
10
1 goles
Khazri
8
Ben Youssef
9
Anice Badri
Túnez
 
4-3-3
NABIL MAALOUL
El conjunto de Roberto Martínez no ha llegado a Rusia a gatas, de tapadillo, sino como la tercera selección en la clasificación de la FIFA. En contra de su extraordinario plantel solo pesa la historia. Pese al subcampeonato en la Eurocopa de 1980 y el cuarto puesto en México 86, Bélgica no figura en el catálogo de los grandes clásicos. Como evidencia, hasta el duelo con los tunecinos jamás había marcado cinco goles en un partido mundialista. Bélgica va tan rápido que a Lukaku le han bastado dos jornadas en Rusia para igualar con cinco goles a Wilmots, hasta la fecha máximo goleador belga en el torneo mundial.
Algunas sospechas recomendaban prudencia a la hora de colocar a Bélgica en la pole de Rusia. Con esta misma generación defraudó en Brasil 2014 y en el último campeonato europeo. En ambas citas, en las que cayó en cuartos, se mostró como un equipo más pinturero que efectivo. Y con más ombligos que corazones. Sobre ello ha puesto el acento Roberto Martínez desde que abandonara la Premier rumbo a Bruselas hace un par de años. El exilio del díscolo Nainggolan ha sido todo un mensaje para el grupo. Martínez lo explicó de maravilla en el día previo al choque con Túnez: “Queremos ser aburridos fuera del campo, no salir en los periódicos por cosas malas”. Desde luego, en su segundo partido del Mundial tampoco fueron un peñazo. Todo lo contrario.
Plantada con un flexible 3-4-3 en ataque que mutaba a un 4-3-3 en defensa, Bélgica apuntó desde la madrugada del partido que es una selección que se despliega en ataque a toda mecha. Futbolistas tan chisposos como Mertens y, sobre todo, Hazard le permiten conjugar talento y velocidad. A los cinco minutos, una exquisita combinación entre los dos derivó en un atropello clamoroso de Syam Ben Youssef sobre Hazard, al que pareció haberle derribado un convoy. El capitán belga anotó el penalti sin inmutarse

De Bruyne, penalizado por la verticalidad

De Bruyne y Ben Youssef pugnan por un balón dividido.ampliar foto
De Bruyne y Ben Youssef pugnan por un balón dividido.  AP
Cada intercepción belga resultaba un martirio para Túnez, fundida ante un rival con tanta marcha. Los africanos solo veían volar cometas fulgurantes, ya fueran Hazard y Mertens –que van con patines- o presuntos laterales como Meunier y Carrasco. El ex colchonero aún más carrilero postizo que su camarada de la banda derecha. Un birle de Mertens pilló a la zaga tunecina en las nubes. Lukaku tiró un desmarque tan oportuno como inoportuno fue el despiste de Syam Ben Youssef, de nuevo pillado fuera de lugar. El ariete del Manchester United cerró la jugada con un zurdazo clínico. La jugada calcó cómo se motoriza la vanguardia belga: Mertens y Lukaku arrancaron desde campo propio.
Con el 2-0 en un chasquido de dedos, Bélgica hizo un paréntesis. No es un conjunto que se articule con el balón de bota en bota. El medio campo no es una sala de espera, sino solo un trance a evitar cuanto antes para que aceleren Hazard y compañía. Esa vía penaliza en parte a De Bruyne, habituado a la seducción de la pelota en el City de Pep Guardiola. En algunas fases, al estupendo interior belga el partido le pasó de largo. Salvo en su geométrica asistencia para Hazard en el tercer tanto.
A Bélgica se le aflojaron las costuras cuando decidió tomarse una tregua. Su defensa, con el titubeante Boyata entre los expertos Alderweireld y Vertonghen, no estuvo del todo a la altura de su delantera. Túnez, entusiasta pese a tanta desventaja en apenas un cuarto de hora, logró echar más de un vistazo a Courtois, hasta que Bronn cabeceó a la red una falta lanzada por Khazri. Boyata, y a rebufo Vertonghen, destartalaron la línea que hubiera dejado al tunecino en fuera de juego.

Un toque de orfebrería

Con ánimo de remontada, a Túnez se le acumularon las desdichas. Bronn, su goleador, y el desnortado Syam Ben Youssef se fueron a la enfermería en camilla. El segundo, poco antes de que Lukaku sellara el 3-1 tras una estupenda asistencia de Meunier justo a un paso del descanso. De vuelta, Hazard, un jugadorazo cuando no pone el intermitente a los partidos, certificó el gol de la tarde. Al pase con escuadra y cartabón de De Bruyne –mejorado en el segundo acto al adelantar su puesto con la ubicación de Fellaini junto Witsel en el eje– respondió Hazard con un toque de orfebrería. Se coló entre los dos centrales, mandó al portero al garete con un toque sutil e hizo bingo a puerta vacía. Fin de faena para el capitán y el pujante Lukaku, ya pichichi con Cristiano.
Con el duelo en un puño, Roberto Martínez quiso regular los depósitos. Y en un encuentro ya ventilado, solo quedaron focos para Batshuayi. El ariete del Borussia Dortmund dio el cante en tres ocasiones que solo podían ser gol, gol o gol, hasta que embocó en el último suspiro. El tanto residual de Khazri en nada rebajó lo previsto antes de que Rusia 2018 abriera el telón: a Bélgica no hay que perderla de vista.
Tomado de El Pais


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