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Junior es más que el “Chateo”


CHATEO: YIMMI CHARA Y TEOFILO GUTIERREZ

Teófilo Gutiérrez y Yimmi Chará
Teófilo Gutiérrez y Yimmi Chará
El conjunto Tiburón, que si bien es cierto recibe una notable contribución en la construcción de fútbol y definición de jugadas de la dupla conformada por Teófilo Gutiérrez y Yimmi Chará, también acoge otros ingredientes del resto de individualidades que contribuyen a la exposición colectiva, con y sin la pelota.

En el pórtico está un arquero de enorme dimensión, como es el caso de Mario Sebastián Viera. El uruguayo, a más de ser el capitán del equipo, es un estandarte que alimenta la seguridad con sus actuaciones. No es un golero de movimientos espectaculares; su sello radica en el manejo del área y en su reacción debajo de la cabaña. Posee un saque preciso, además de la excelsa pegada con elevada efectividad en el cobro de tiros libres.

El ensamble defensivo es ajustado y sólido. El cuarteto del fondo ha dado una respuesta satisfactoria. Y son el soporte que cualquier portero necesita. Rafael Pérez y Jonathan Ávila, se interrelacionan en precisión y respaldo. Y los laterales, David Murillo y Germán Gutiérrez, responden ante las exigencias. Apoyan en marca y se descuelgan en salida sobre sus respectivas bandas.

La línea del medio campo tiene potencialidad y variabilidad. Leonardo Pico, es una especie de contenedor de los envíos del rival. Comprime, presiona, anticipa y recupera balones. Es inclaudicable. Es productivo en su posición de volante central. Claro está que a su lado tiene a Víctor Cantillo, un centrocampista “mixto” excepcional. Quien asegura, maneja, y distribuye de forma precisa la pelota. Son el complemento ideal en la zona. Pico, agresivo para marcar; y Cantillo, recursivo en fase de control defensivo y solvente con el útil.

El ideario se llena de fantasía con Jarlan Barrera, quien posee una pierna zurda adiestrada para maniobrar hábilmente y para conectar con pases de precisión milimétrica en corta, media y larga distancia. Cuando está inspirado, su fútbol mágico resulta indescifrable e indetenible.

Capítulo aparte para Luis Díaz. El guajiro se tiene confianza. Y no ha desaprovechado la oportunidad que le brinda Julio Comesaña. Ya ha dado visos de ser desequilibrante y arrojado con el balón en los pies. Es veloz y desbordante cuando se desplaza por los márgenes de la cancha. Hace diagonales hacia el centro, para establecer sociedades o para llegar al gol. Es una promesa que se construye partido a partido. Va bien.

“El Búfalo” Roberto Ovelar aporta un calibre técnico significativo. Es potente pero fino. Se acopla al juego asociado y posee pegada resolutiva para llegar al gol. Su capacidad para cabecear brinda soporte en el juego aéreo en las dos áreas.

Para nada quiero desmerecer la aportación del “Chateo”, simplemente pretendo resaltar las bondades que en términos puntuales ofrecen otras unidades que, adicionadas a lo que aportan Chará y Teo, generan una textura variada en la exposición funcional y futbolística en el equipo barranquillero.

Señoras y señores: Junior, no sólo depende del Chateo, posee otros agregados valiosos…

Tomado de Antena 2

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