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Las Razones de una Victoria

Pelotas Y Letras

Aquí voy en el vuelo de regreso a Bogotá. Los cachacos me hablan, con mucho respeto, del Junior. Son conscientes que ayer le pasó por encima a Millonarios. Los costeños con nuestras propias palabras alabando al equipo. Junior ha dado cuatro batatazos al comienzo de la liga. Goleó al América 3x0, ganó a Nacional 2x0, a Millonarios 2x1 en la propia Bogotá y eliminó al Cali en Copa Suramericana. Lo de El Campín ha encendido los buenos comentarios sobre Junior y las alarmas de los otros equipos. Es una realidad. El equipo barranquillero juega bien y entretiene. Alguien me pregunta si el DT Comesaña arriesgó con las modificaciones que hizo a la nómina para enfrentar a Millonarios. Le respondo que ningún técnico arriesga a ultranza o por que sí. Si Julio alineó a David Murillo, a Jefferson Gómez, a Yonatan Murillo y a Víctor Cantillo es porque los encontró óptimos para hacerlo. Para esos son los entrenamientos aunque, a estas alturas, es fácil entenderlo después de lo logrado con Léiner Escalante, Sebastián Hernández, Germán Gutiérrez, Leonardo Pico Jonathan Ávila que, de la mano de Comesaña, están haciendo su mejor temporada. El ojo clínico del técnico sabe cuándo un jugador está y cuando no. Él los ve entrenar, ve su comportamiento en las concentraciones y evalúa su estado de ánimo. Ánimo que está por las nubes pues el Junior, con Chará y Teo, se ha electrizado. Además, jugar tres torneos al tiempo te obliga a manejar la actividad y el desgaste físico del plantel.

Que si arriesgó Julio. Toda actividad humana implica un riesgo. En cualquier actividad lo hay. Pero Comesaña, viejo lobo de mar, ya no se ahogará en la playa. Los riesgos son medidos como pasó en Bogotá. Debió estar muy convencido, por supuesto, para haber montado su alineación que, entre otras cosas y de verdad, no tuvo nada desbordado.

Plantear 1-4-4-2 en Bogotá es sano y saludable para saber administrar las energías. Con ello se hacen recorridos cortos, el bloque reducido para no dar espacios peo si para encontrar al compañero muy cerca. Con la alineación Viera; D. Murillo, Ávila, Gómez y Y. Murillo; Sánchez, Pico, Canillo y Léiner; Chará y Ovelar no solo se podía hacer un trabajo plano en defensa 1-4-4 sino que con la misma se podía hacer variantes.

En defensa, por ejemplo, era claro 1-4-4-2 y en ataque 1-4-2-4 con las salidas por las bandas de James y Léiner permitiendo seguridad sin los desplazamientos largos de los dos Murillo y con la permanencia de Pico y Cantillo delante de Ávila y Gómez. Ese 4-2 también daba la posibilidad que el equipo no se partiera con los viajes de los volantes externos.

Con la movilidad de los dos hombres en punta, Chará y Ovelar, se volverían un blanco móvil para no caer en la repetición o volverse obvios. A veces Ovelar como pivot bajando un poco. Otras Chará recogiendo del medio para transportar el balón para unirse a Ovelar a James o Léiner o para contra atacar. No hubo una posición fija. Ese mismo dibujo 1-4-4-2 se podía convertir en 1-4-3-3 o en 1-4-4-1-1.

El riesgo está en no mecanizar los movimientos. Los automatismos que le llaman ahora. Pero, teniendo la clase de jugadores que tiene Junior, Comesaña se siente seguro de poder hacerlo. Y lo hizo bien. Tanto que el país se ha rendido a los pies del equipo barranquillero, otra vez, luego de la victoria sobre Millonarios.

Mientras tanto sigo con mi slogan tomado del Prof. Sabbagh. Ni carro de bomberos en las victorias, ni lápida en las derrotas. Es simplemente un buen grupo con un técnico que saca lo mejor de ellos y una credibilidad del grupo hacia ese trabajo de Comesaña y su cuerpo técnico.

Pasito a pasito. Como vamos, vamos bien. Pero aún falta mucho camino por recorrer…

Les envío un abrazo.
hugoillera@diario-deportes.com
Agosto 7, 2017
Tomado de Diario Deportes

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